En el final de la Expo comenzamos una nueva etapa
15 de Septiembre de 2008 por Domingo Buesa
A las nueve y treinta y dos de la tarde del domingo 14 de septiembre del año 2008, Su Majestad el Rey de España declaraba clausurada la Exposición Internacional que ha celebrado Zaragoza. Se cerraba así un recorrido por muchas culturas, por muchos paisajes, en el que todos hemos disfrutado del momento, mientras que un nutrido grupo de expertos del mundo aportaban su esfuerzo para hacer posible el futuro, para lograr que mejorara la relación del ser humano con el paisaje que pone escenario a su vida diaria.
Nuestra preocupación por el agua ha quedado plasmada en la Carta de Zaragoza, con un sentido de futuro lleno de esperanza en cada uno de sus apartados, en cada una de esas recomendaciones que ha leído al mundo el profesor Mayor Zaragoza. Nuestra vocación universal se ha ido consolidando en cada encuentro, en cada presencia, en cada apuesta por compartir culturas y civilizaciones. Nuestro sentido de la cordialidad, de la hospitalidad, lo han ido desarrollando miles de voluntarios que han sido lo mejor que hemos podido ofrecer al universo en esta gran Fiesta del Agua.
Nosotros como cronistas de este evento hemos contado lo que pasaba, hemos incorporado el diario de esta historia que iremos culminando de escribir en los próximos días. Yo me siento muy feliz de haber sido útil a esta ciudad, a la que quiero y a la que quiero servir desde la lealtad y el compromiso. Pero, por encima de todo, lo que nos ha llenado de satisfacción y nos ha impulsado a trabajar más, es la respuesta de todos vosotros que nos habéis hecho llegar sugerencias, críticas y sensaciones. A todos gracias, pero no olvidéis que esta crónica no la cierro hoy, quiero dejarla abierta para que todos vosotros y vuestros amigos, nos hagáis llegar muchas más sensaciones; esas quince líneas en las que dejáis escrito para el futuro vuestra impresión más importante sobre este evento, sus arquitecturas, sus diversiones y sus anecdotarios… Con vuestro nombre y vuestros apellidos se incorporará a esta Crónica de la Exposición del 2008, que yo quiero que hagamos entre todos.
Y junto a vosotros, debo dar las gracias a ese puñado de personas que me ha ayudado en esta tarea tan importante. A los voluntarios que ya referí con detalle en un texto escrito hace unos días en esta Crónica oficial, y de manera muy especial a cuatro personas, a Orlando Suárez que ha trabajado en que todo esto estuviera en la red a tiempo y hora, a la documentalista Adela Baguer que ha preparado todo el material que incorporaré al Archivo Municipal para constancia de lo que ha pasado, al concejal Rafael de Miguel que ha aportado su profundo conocimiento facilitándonos todos y cada uno de los asuntos que nos referían a la intendencia y la logística de esta Exposición, y de manera muy especial a un periodista excepcional, profesional donde los haya, que se llama Javier Alonso con el que tengo la inmensa suerte de trabajar el día a día, contagiado por su sentido positivo de la vida y por su alegría entrañable.
Ha merecido la pena esta apasionante aventura, porque al valor humano y profesional de este equipo que hemos trabajado por construir una Crónica moderna, novedosa y muy objetiva, hay que mencionar el afecto con el que nos han tratado los periodistas desde los medios de comunicación a cuyas páginas y a cuyas ventanas nos hemos ido asomando con cierta regularidad, A todos vosotros muchas gracias y mi enhorabuena, porque el éxito también lo habéis construido vosotros.
Y ahora, con nostalgia y con ese olor a pólvora del final, os quiero recordar que os espero, que os invito a participar, os reto a la empresa de dejar vuestros escritos, cientos de opiniones para que los zaragozanos del futuro sepan que esta es la Expo de todos, la Expo que hizo posible la ilusión de todo un pueblo, la Expo que consiguió una ciudad que creía en sus posibilidades y que quería conquistar el futuro. Por eso, hoy no cerramos nada. Hoy, a orillas de este Ebro que nos ha acompañado siempre, comenzamos el futuro, comenzamos la ilusión, comenzamos una nueva etapa.
Gracias por apostar por Zaragoza, a todos gracias por trabajar por esta ciudad maravillosa.
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Quiero despedirme de estas crónicas, con este personaje de la película de dibujos animados que se ha venido proyectando en el pabellón de Corea, con gran éxito, y que para nada tiene que envidiar en contenido, realización, realismo y moraleja a otros pabellones con proyecciones en 3D. Es junto a Japón la única que podría competir contra El Hombre Vertiente” en un certamen sobre “Agua y Desarrollo Sostenible”.
Han sabido crear un entrañable personaje de leyenda para nuestra expo en Zaragoza, con una trama cuyo eje central, es el impacto de la actividad humana sobre el inestable equilibrio sobre los ecosistemas y el clima. Es un documental de ficción si se quiere, que pretende despertar la conciencia del espectador, enganchándolo a las andanzas del personaje principal, un Gigante de Agua de apariencia tranquila, bonachona y dispuesto a ayudar en cualquier situación crítica donde sea necesaria el uso del agua.
El espectador se ve ora volando, ora sumergiéndose junto a un par de pájaros que siguen al gigante en su actividad por maravillosos paisajes de verdor y frescura, que juegan, disfrutan e incluso hay alguna escena en la que se muestran un profundo cariño y amor entre ellos. El gigante ayuda en lo que puede, así, hasta ayuda a apagar incendios, y es muy admirado por los habitantes de los lugares donde pasa.
Tras los primeros minutos nos catapulta a un mundo de inusual actividad industrial, con grandes emanaciones contaminantes, que progresivamente envuelven a nuestros personajes y a los visitantes en una atmosfera agobiante cada vez mas seca y corrosiva. Es impactante como nuestro personaje es envuelto y la sensación que trasmite una terrible sensación de asfixia, angustia y opresión, que seguro llega a la conciencia tanto de los viejos como de los jóvenes. Se ve como progresivamente desaparece todo signo de vida, plantas animales, las nubes se vuelven rojizas y el viento arrastra solo polvo. El agua desaparece de todos sitios, salvo nuestro Gigante que sigue buscando un lugar donde poder vivir. En sus idas y venidas por paisajes desérticos, ocurre un hecho que seguro, no dejara insensible a nadie, incluso a los duros de corazón.
Se encuentra con nuestro pájaro, ya algo decrépito con su plumaje sucio y descuidado. En el suelo yace un moribundo potrillo, al cual, nuestro pájaro levanta la cabeza hacia el Gigante de agua. Nuestro personaje en un alarde de solidaridad, le da el agua que necesita de una de sus manos, y a continuación se desparrama por el suelo, en una forma de inmolación sin fuego, que hace renacer un arroyo de vida en un paraje que antes era inhóspito. Las lágrimas del pájaro completan la crudeza de una escena, a la que el autor ha sabido dotar de un dramatismo capaz de llegar a los corazones mas insensibles, de una forma elegante inteligente y carente de violencia.
El creador de la historia ha sabido elegir los personajes adecuados, y engarzarlos en una trama, que da pie al espectador a pensar, a pesar de que el mensaje es claro, que nos ha querido transmitir en realidad. Cada cual seguro que sacará sus conclusiones y serán casi seguro diferentes, aunque la moraleja de que debemos ser respetuosos con el medioambiente nos impregnara a todos.
No siempre habrá un Gigante de Agua tan entrañable dispuesto a sacrificarse para que la vida continúe. Así que de nosotros depende, la Expo del Agua termina y cada cual deberá haber sacado sus conclusiones, y más, los responsables ( ¿o irresponsables? que alguna manera tienen el poder de hacer las cosas de una forma u otra.


