La joya de Sarasate que esconde la Virgen del Pilar

28 de Junio de 2008 por Domingo Buesa

Hoy, en el día de Navarra en la Expo, quiero recomendar una exposición fotográfica que se inauguró ayer en la Casa de Navarra como prólogo a esta jornada de honor que estamos viviendo en Ranillas. La exposición lleva por nombre “Con el violín… Sarasate” y nos muestra en unas cuantas imágenes diferentes objetos del genial violinista navarro Pablo Sarasate que están depositados en el Museo de Pablo Sarasate en Pamplona, a cuyo ayuntamiento los donó. En septiembre se cumplirán 100 años de la muerte del compositor; y, por eso, quiero recordar hoy que aquí, en Zaragoza, en el Museo Pilarista, se conserva desde 1908, con orgullo y cariño, el mejor arco de violín de Sarasate.

Vino el pamplonés a Zaragoza en mayo de 1908 para participar en la conmemoración del I Centenario de los Sitios, ofreciendo dos conciertos en el Teatro Principal. Fue entonces cuando el violinista tuvo el honor de recibir la primera medalla de oro de la ciudad que se otorgaba en la historia. La tarde del domingo, día 24 de mayo, tas asistir a una corrida de toros, visitó el Pilar, de donde era arcediano el pamplonés don Carlos Orea, y allí ofreció un regalo a la Virgen. Seis días antes de morir se lo recordó a Otto Goldschmidt, su secretario, representante y amigo, que le propuso regalar un bastón, pero el artista le dijo que los mejores ya los había donado al Ayuntamiento de Pamplona. Le ofreció el que a él mismo le había regalado en el Trocadero parisino. Sarasate, terco que terco, le dijo que quería regalar una de las joyas que aún eran de su propiedad, y eligió su mejor arco de violín, con el que solía tocar habitualmente.

Poco después de la muerte del genial pamplonés, Goldschmidt cumplió una de sus últimas voluntades y trajo al Pilar esa auténtica joya que puede admirarse en el Museo Pilarista, conservada en perfecto estado. El tornillo tiene brillantes incrustados y, en su base, un gran rubí orlado de diamantes. El talón es de carey y el embellecedor de la barra no cuenta con la habitual protección de cuero u otra piel. Las cerdas de crin tan apenas tienen un hilillo suelto.

Sirva esta pequeña historia para recordar a este gran violinista y para despertar la curiosidad de quienes lean esta crónica. Quizás así les apetezca pasar por la exposición “Con el violín… Sarasate” en la Casa de Navarra (c/ Santiago, 27) que permanecerá en la sala Bardenas Reales de la entidad hasta el 13 de julio, en horario e 19 a 21 h. en días laborables y de 12 a 14 h. los festivos. Los lunes permanece cerrada.

Publicado en El Cronista al día

Una respuesta

  1. Kiliki

    El otro día visité el pabellón de Navarra en la Expo y salí francamente decepcionado. Habrá que llamarlo el pabellón de la tortículis, porque si quieres enterarte de algo de lo que dicen el montón de gentes que allí aparecen, hay que estar girando elcuello a un lado o a tro o pasearte, a oscuras, por el recinto.
    No sé a quien se le ocurriría esa genialidad. Igual es que en Navarra no hay ríos y valles que enseñar…
    De todos modos, como dice la jota: ¡Si se hunde el mundo, qure se hunda; Navarra siempre p’alante!

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