El mundo entero en el bolsillo
29 de Julio de 2008 por Domingo Buesa
Ya ha regresado a su país de origen, Estados Unidos, pero Lindsay, voluntaria de la Expo, nos ha dejado unos cuantos artículos que iremos publicando en estos días. Hoy, incluimos estos párrafos en los que nos explica sus vivencias, durante dos semanas, en esta Exposición Internacional…
“Cuando salí por primera vez del centro de voluntariados, vestida de voluntaria y lista para trabajar, mi primera vista a la Expo me atemorizó. El círculo de banderas de todo el mundo agitándose con el viento, junto a los grandes edificios y el centro de prensa internacional justo en frente de la entrada de los trabajadores, me dio la impresión de que tuviera el mundo entero en mi bolsillo —y de una manera, era cierto—.
Mi acreditación de voluntaria me daría acceso a la Expo para dos semanas enteras donde pasaría la experiencia de mi vida. Pero visitar los pabellones internacionales solamente fue el comienzo de la multitud de investigaciones culturales que hice. Vi todas las exposiciones culturales que pude y charlé con los trabajadores de una variedad de pabellones; resultaron unos de los mejores recursos de información interesante, exploraciones culturales y, en algunos casos, igual contactos extranjeros. Practicaron su inglés conmigo, me contaron con entusiasmo cosas de sus países de origen, algunos me regalaron cosicas de su país, y otros querían hacerse una foto conmigo. Hice muchísimas preguntas, y aprendí más sobre las culturas del mundo de lo que había aprendido en los 20 años que tengo.


Por ejemplo, aprendí que en Qatar casi todos queman inciensos en un aparato llamado Bukur para que sus casas huelan bien. Charlé con un grupo de músicos de Namibia, llamado Elemotho, un nombre corto que significa que cada ser humano es indispensable, y me explicaron que siempre bailan con una cola de caballo, llamado un Setitse, que sus médicos han usado desde siempre en ceremonias curativas. Conocí a un estudiante de Kenya que se mudó a España para estudiar la diplomacia en Madrid, y a otro de India que está estudiando la medicina alternativa en Barcelona y me invitó a regresar a su pabellón para tomar un té típico de la India y charlar un poco más. Otro trabajador de Turquía me escribió toda una lista de libros para leer cuando supo que estudiaba literatura, y tuve la suerte de cambiar algunas palabras con el primer ministro de Namibia, que me explicó como le impresionó todo el pensamiento y emoción que ha dedicado la gente a que cada pabellón parezca tan real. Pero, en general, lo que más me ha gustado de toda mi experiencia aquí ha sido lo mismo que le ha gustado a una bailarina de Trinidad: a nosotras dos, nos ha encantado poder ver una parte de cada país distinto, la mayoría de los cuales nunca podremos visitar.
Dos semanas después del primer día en el que hice esa foto de todas las banderas, ya ha llegado el día de mi regreso a los EEUU. Aunque tengo que dejar el mundo de la Expo atrás, llevaré conmigo unos recuerdos formidables, un montón de fotos, y un pasaporte completo con todos los sellos de la Expo!”


Por ejemplo, aprendí que en Qatar casi todos queman inciensos en un aparato llamado Bukur para que sus casas huelan bien. Charlé con un grupo de músicos de Namibia, llamado Elemotho, un nombre corto que significa que cada ser humano es indispensable, y me explicaron que siempre bailan con una cola de caballo, llamado un Setitse, que sus médicos han usado desde siempre en ceremonias curativas. Conocí a un estudiante de Kenya que se mudó a España para estudiar la diplomacia en Madrid, y a otro de India que está estudiando la medicina alternativa en Barcelona y me invitó a regresar a su pabellón para tomar un té típico de la India y charlar un poco más. Otro trabajador de Turquía me escribió toda una lista de libros para leer cuando supo que estudiaba literatura, y tuve la suerte de cambiar algunas palabras con el primer ministro de Namibia, que me explicó como le impresionó todo el pensamiento y emoción que ha dedicado la gente a que cada pabellón parezca tan real. Pero, en general, lo que más me ha gustado de toda mi experiencia aquí ha sido lo mismo que le ha gustado a una bailarina de Trinidad: a nosotras dos, nos ha encantado poder ver una parte de cada país distinto, la mayoría de los cuales nunca podremos visitar.
Dos semanas después del primer día en el que hice esa foto de todas las banderas, ya ha llegado el día de mi regreso a los EEUU. Aunque tengo que dejar el mundo de la Expo atrás, llevaré conmigo unos recuerdos formidables, un montón de fotos, y un pasaporte completo con todos los sellos de la Expo!”
Publicado en Crónicas ciudadanas



1 de Septiembre de 2008 a las 4:40 pm
¿Cuántos sellos hat en total? Yo tengo 141. He visto uno verde en el que sale fluvi y debajo la frase “desarrollo sostenible”. ¿Dónde puedo encontrar ese sello? ¿En la tribuna del agua ponen sello? ¿Y en el pabellón de las artes? ¿Y en el palacio de congresos? Gracias