Gigantes y Cabezudos, la zarzuela

10 de Septiembre de 2008 por Domingo Buesa

Mariano Faci nos envía esta crónica sobre la historia de la famosa zarzuela “Gigantes y Cabezudos”, libreto de Miguel Echegaray y Eizaguirre y música de Manuel Fernández Caballero:

España y Estados Unidos habían suscrito en julio de 1898 el Tratado de París, mediante el que Cuba pasaba a ser de soberanía americana.

Aquella noticia, y el regreso de los soldados españoles de la batalla de Santiago de Cuba, debió de inspirar a Miguel Echegaray y Eizaguirre a escribir un libro de zarzuela a la que pondría música el maestro Fernández Caballero.

Cualquier aragonés ejerciente, aunque no le guste la zarzuela, ha oído hablar de “Gigantes y Cabezudos”, pues así llamaron a la obra.

El murciano Manuel Fernández Caballero, a sus sesenta y cuatro años de edad, y con serios problemas de vista (al año siguiente y en 1902 fue operado de cataratas por el Dr. Mansilla), dictó la música a su hijo Mario y a José Serrano, autor del Himno a Valencia, que debutó en Madrid como autor en 1900, con la zarzuela “El Motete”, de cuya letra eran autores los hermanos Álvarez Quintero. De Serrano son también “Los de Aragón”, “La reja de la Dolores” y “La Dolorosa”.

El maestro Caballero hizo la música pensando en la artista que iba a interpretar el papel principal de la obra, que no era otra que la tiple-contralto riojana LUCRECIA ARANA, segunda esposa del escultor Mariano Benlliure.

“Gigantes y Cabezudos” es una obra en la que el tenor y el coro de hombres sólo tienen una parte (quizás la más conocida) que es el famoso CORO DE REPATRIADOS.

Se desarrolla en Zaragoza y comienza en la plaza del Mercado (aún no estaba edificado el ya más que centenario Mercado Central) con la riña entre las vendedoras.

La más peleona, la Antonia, esposa de Timoteo, guardia municipal que llega anunciándoles la decisión del alcalde de aumentarles los impuestos.

Las aguerridas zaragozanas crean una comisión para plantarle cara al primer munícipe, encabezada por Pilar, una joven moza que trabaja en la carnecería del Tío Isidro, que espera ansiosa la llegada de alguna carta de su amado Jesús, combatiente en Cuba.

Y Pilar se va a ver al alcalde, no sin que antes le den las oportunas “instrucciones”:

Es célebre también la parte en la que Pilar cuenta y canta lo que ocurriría… si las mujeres mandasen.

Al fin la carta llega. “De un monte en la falda, y a orillas de un río, te escribo en la espalda de un amigo mío…”. Así comienza el texto de la misiva. Pero Pilar no sabe leer y tienen que decirle el contenido de las cuatro “caras llenas” de esa misiva que ha tardado más de un año en llegar…

Llegados a este punto dispensarán la calidad de la siguiente grabación de esta “romanza de la carta”, pero es imposible prescindir de ella, ya que se trata del registro hecho por la propia Lucrecia Arana.

Pilar, representando a sus compañeras, sale camino del Ayuntamiento, consiguiendo la solidaridad del guardia, que, lanzando su espada al suelo, deja su puesto para unirse a las mujeres.

Cambia por completo la decoración, representando la escena el puente de piedra de Zaragoza, por el que llegan un grupo de combatientes aragoneses, entre los que se encuentran Jesús y su amigo Vicente.

Es entonces cuando cantan el famosísimo Coro de repatriados:

Hay que señalar que la zarzuela tiene tres decorados. El primero, el ya citado de la plaza del Mercado, el del Puente y un tercero para la parte final que representa la plaza del Pilar, con la puerta del templo al fondo. Pues bien. La segunda escenografía se utiliza únicamente en ese número del Coro de repatriados.

Un gracioso sargento andaluz, también enamorado de Pilar, engaña a ésta diciéndole que ha tenido noticias de su Jesús y que se ha casado. Lo mismo le ha dicho antes al mozo recién llegado.

Pero es el día del Pilar y la fiesta está en la calle. Un grupo de chicos y grandes han venido desde Calatorao, en la perrera. Salen los Gigantes y los Cabezudos y llega el momento álgido, en el que Pilar canta esa jota que creo que todos conocemos, aquella que dice:

“Grandes para los reveses
Luchando, tercos y rudos
somos los aragoneses
Gigantes y Cabezudos”

Por la tarde, como era la costumbre de la época, sale la procesión y es entonces cuando la protagonista canta una de las piezas más bonitas, en mi opinión, de toda la zarzuela: la Salve.

Mientras la gente discurre respetuosa en el cortejo, los mozos recién llegados siguen cantando su Coro. Pilar, a quien ya le había parecido oír la tos de Jesús dentro del Pilar, y que en ese momento se lamenta de no tenerlo a su lado, reconoce enseguida la voz del mozo de Ricla y ambos se abrazan, finalizando la obra con un buen número musical.

“Gigantes y Cabezudos” se estrenó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el 29 de noviembre de 1898 con Lucrecia Arana en el papel de Pilar. Poco antes de la media noche de ese mismo día el Heraldo recibía una reseña de su corresponsal en la que daba cuenta del estreno.

La obra gustó, pero lo que más impactó en el público de la Villa y Corte fue la decoración que había realizado el famoso madrileño Luis Muriel, que tuvo que salir ocho veces a saludar. Copió los Gigantes y los Cabezudos de Zaragoza y cuidó todos los detalles; incluido el buen orden de la procesión. Fue un éxito. Cabe señalar que en la puesta en escena se gastaron doce mil duros de la época…

Tardó en llegar a Zaragoza, pues la empresa Solalinde ya la había puesto en otros teatros, como el Calderón de Valladolid, por ejemplo.

El estreno en nuestra ciudad tuvo lugar el lunes, 3 de julio de 1890, en el Teatro Pignatelli, que se encontraba en el actual Paseo de la Independencia. El “Coro de repatriados” se repitió TRES VECES…

La decoración era la misma de Madrid, aunque no los cantantes; pues la señora López Piriz fue la que interpretó el papel de Pilar.

Quede aquí constancia de esta magnífica obra, en la que también se canta al Ebro… Y, como acompañamiento, las imágenes de Lucrecia Arana y de Luis Muriel.

Publicado en Crónicas ciudadanas

2 respuestas

  1. “Gigantes y Cabezudos”, libreto de Miguel Echegaray y Eizaguirre y música de Manuel Fernández Caballero | Zaragózame!

    [...] Cualquier aragonés ejerciente, aunque no le guste la zarzuela, ha oído hablar de “Gigantes y Cabezudos”, pues así llamaron a la obra. — Completo con música la crónica de Mariano Faci que recoge Domingo Buesa en su blog.  [...]

  2. mayte una maña de zgz

    Hola a todos,pido ayuda a quien me pueda aayudar enviandome la letra de GIGANTES Y CABEZUDOS, Y LA DOLORES.por favor os ruego que esten completas. muchos besicos para todos.

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