El compromiso de los “Voluntarios de la Expo”

12 de Septiembre de 2008 por Domingo Buesa

Miguel Aznar nos envía esta crónica sobre el compromiso de los voluntarios durante la Expo Zaragoza 2008:

Hace unos días Domingo Buesa, por mas detalles reconocido cronista Oficial de la Expo (abriendo un paréntesis se puede afirmar que ha sabido dar respuesta con un alto nivel a ese “órdago” que le lanzó, o mejor le colocó, el alcalde Belloch), se refería a “su compromiso con los voluntarios de la expo” junto con una serie de propuestas en una de sus crónicas.

Dejando a un lado sus halagos y reconocimientos que los voluntarios agradezcos porque no se suelen prodigar mucho entre los “enmedallados”, me gustaría decir que muchos pensábamos “que voluntarios ni a la mili”. Mi experiencia y la de los compañeros que pude intercambiar opiniones se podría calificar de “alucinante”. Es increíble que personas venidas de Sevilla, Madrid, Barcelona, Vitoria y todas las ciudades Españolas tuvieran ese espíritu de entrega, compañerismo, dedicación y de trabajo en una exposición, que para nada en muchos casos tenia raíces “identitarias” (todo el mundo sabe a qué me refiero) con lo que día a día se machaca en medios de comunicación. Increíble el sentimiento de solidaridad con las personas, que no visitantes o también si se quiere, de los voluntarios.

El grado de satisfacción respecto a la muestra de los visitantes puede que esté en el ochenta o noventa por ciento según un día el Sr. Roque Gistau dijo en rueda de prensa si mal no recuerdo. Pero creo que mucho mas alto, y no me atrevo a poner cifras, será el referente a la labor de estas personas voluntarias que desinteresadamente, han contribuido con parte de su tiempo de vacaciones a lo que algún día puede que se considere un gran éxito de la ciudad de Zaragoza y de España.

Hemos dejado a un lado política, discusiones sobre financiación autonómica, y centrifugaciones periféricas. Yo he llegado a escuchar de gente muy cabreada por las colas, gallegos en concreto, que “un cero a la organización y un diez a los voluntarios”. Pero bueno, sería un momento de “calentamiento” ya que habían estado toda la mañana y no pudieron ver el Acuario ni el Pabellón de España. Y venir de tan lejos y encontrarse tal follón de colas… pues la verdad, “era falta de previsión de la organización que no de ellos”.

Nos hemos centrado en Ranillas, en intentar que la gente salga del recinto al menos dando un cinco de calificación. Aunque alguna vez he oído que alguien hablaba de nueve, ¡¡¡¡NUEVE!!!! a la Expo de Zaragoza. A ver si alguien reparte la nota entre todos los “actores” con justicia.

Hace unos días, los Príncipes visitaron los sótanos de la expo. Allí es donde se hacen los descansos de los voluntarios, y quizá es contraproducente decir pero muy adecuado, que nuestros momentos de relax y comentarios de la mañana lo son con un bocadillo que tiene mucha “miga”, y como mucho, un par de rodajas superfinas cortadas milimétricamente de chorizo, salchichón o jamón con precisión de bisturí laser. Algún día se pudo ver una ración de tortilla de patata que todo el mundo celebraba. Se agradece el botellín de agua que lo acompañaba y la pieza de fruta. Pero lo que mas alimentaba era el compañerismo, la camaradería y la amistad que impregnaba aquel recinto frio ye inhóspito.

No quería hablar de los Príncipes, pero ya puestos, un “bocata” con la botella de agua les podría haber ayudado a aguantar las cinco horas de cola en el Pabellón de Alemania. Hubieran experimentado el sabor “agridulce” de la expo, la esencia misma del ciudadano de a pie. Luego la comida en el comedor laboral habría sido más próxima a los trabajadores. Pero críticas a parte, debemos agradecerles su visita y estar muy contentos por ella, porque nunca salimos en ningún medio de difusión nacional, salvo cuando vienen Ellos o ocurre algo que no debería, normalmente algún accidente. ¿Nos estarán boicoteando televisiones y periódicos nacionales?

Volviendo a los sótanos, allí se han vivido escenas de compañerismo exacerbado, risas, bromas, cometarios de todo tipo, fabricación de trajes a medida y llantos. También llantos. Recuerdo aquel día que nos hicimos la foto que acompaña esta crónica, todo iba normal, hasta eufóricos estaban algunos que terminaban su voluntariado. Suena un teléfono móvil y una compañera se desploma en el suelo en una crisis, por la noticia de la muerte de su tío más querido. La solidaridad en este caso del supervisor y compañeros fue para esta compañera que todos la sentían con una amistad o cariño de toda la vida. Además era de Valladolid, nada próximo a Zaragoza. La armonía se transformo en tragedia, y para terminar este fatídico día, un vehículo eléctrico le paso por encima de la pierna a otro compañero, sin muchas consecuencias. Un día negro por tanto en el voluntariado.

¿Y qué de los polivalentes? Bueno pues del roce con los voluntarios, se podría deducir que podría haber cierto “pique” en algunos casos, en otros según mi experiencia, no cabria ninguna diferencia. Pero todo en su contexto se puede interpretar y hay que considerarlos por igual a la hora de repartir los resultados. En muchos casos la supervisión directa, corría a cargo de empleados, con un trato exquisito hacia nosotros, y con un gran ímpetu y decisión en arreglar aquellos asuntos conflictivos, que la descoordinación entre áreas de competencias creaba. Probablemente algunos cargos intermedios habían sido elegidos de acuerdo a su límite incompetencia.

Publicado en Crónicas ciudadanas

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