Pabellón de la Santa Sede: “Mojados por dentro”

12 de Septiembre de 2008 por Domingo Buesa

Javier Zabaleta nos envía una crónica sobre el pabellón de la Santa Sede en Expo Zaragoza 2008:

Dejando atrás el ajetreo de las filas, el ruido de la calle y el sofocante calor que se respira en el ambiente, cogemos aire y caminamos entre las aguas separadas del mar rojo, envueltos en una luz pura y una tranquila música ambiental acompañada por sonidos del agua. En este peregrinar nos vamos topando con acuosos adjetivos que nos hablan de Dios y de la iglesia.

En la visita a este pabellón, atípico a mi entender dentro de la Expo, por tratarse de un lugar para los amantes del arte y todos aquellos dispuestos a acoger el mensaje que aquí se transmite, vamos dejando apartada la errónea idea de descubrir quizás como se gestionan en el Vaticano los recursos del agua y el uso que a la misma se le da.

Lo que en la parte central se nos muestra es la presencia e importancia del agua a lo largo de la historia de la iglesia, y como ésta aparece en la Biblia. Con magníficas piezas de arte, desde sarcófagos del S. I, esculturas, un enorme tapiz del S. XV, oleos y tallas de Goya o El Greco entre otros, se nos recuerda que ya desde el origen lo que Dios primero creó en la tierra fue el agua. Y vamos viendo como a lo largo de la vida de Cristo, el agua es una constante. Ya en el antiguo testamento encontramos referencias al agua, desde Moisés a Jonás, y en el nuevo testamento, una gran multitud de ejemplos especialmente durante la vida de Jesús, tales como la curación del paralítico en la piscina de Betesda, el encuentro con la Samaritana, la pesca milagrosa, las bodas de Caná o el lavatorio de los pies.

En la siguiente parte de la visita recorremos un túnel bajo las aguas, en donde acompañado de música y sonidos ambientales, diversas imágenes nos acercan a la realidad de hoy en día en el mundo. Recordándonos el poco conocimiento que de ella tenemos, pudiendo afirmar que “lo que sabemos es una simple gota de agua.”

Y aunque parezca curioso, aquí en la Expo, podemos terminar nuestro recorrido por el pabellón, entrando en una pequeña capilla, donde desconectar durante unos minutos, coger fuerzas y prepararnos para enfrentarnos de nuevo a la vida maravillosa que nos esta esperando fuera.

Publicado en Crónicas ciudadanas

Una respuesta

  1. Miguel

    Javier tendrias que haber escrito:

    ….. y tomer fuerzas para seguir haciendo colas…..

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