El “Vals del Ebro”, de Ernesto Lecuona

13 de Septiembre de 2008 por Domingo Buesa

Mariano Faci nos envía su último artículo para la Crónica Oficial de la Expo Zaragoza 2008, ofreciéndonos una pieza musical muy especial, el “Vals del Ebro”, de Ernesto Lecuona:

Bueno, Sr.Cronista: Ha sido un placer poder “asomarme” a este importante balcón durante los casi cien días que ha durado la Expo. Ha sido mi intención aportar algún que otro grano de arena para que zaragozanos y foranos conociesen alguna curiosidad de nuestras tierras y, en ocasiones, de algunas músicas que existen y son desconocidas por algunos. Por la oportunidad, gracias.

Pero he dejado para el final una pieza de la que, al menos que yo sepa, sólo existe una grabación: el “Vals del Ebro”, de Ernesto Lecuona:

Ernesto Lecuona Casado nació en 6 de agosto de 1895 en Guanabacoa (Cuba) hijo de un periodista español que se había trasladado con su familia a La Habana. Muy joven empezó a despuntar como pianista y se trasladó a Nueva Cork y a París para continuar sus estudios. Falleció el 29 de noviembre de 1963, en el hotel Menceyen de Santa Cruz de Tenerife, cuando se había trasladado a las españolísimas islas Canarias para conocer el lugar de nacimiento de sus padres.

Entre sus obras están la celebérrima “Siboney”, “Malagueña” y “María de la O”, zarzuela que nada tiene que ver con la “desgraciadita gitana” que conocemos de Valverde, León y Quiroga. “Aragón”, inicialmente titulado “Vals homenaje a la mujer española” y “Aragonesa”, junto con el “Vals del Ebro”, son las tres obras de Lecuona relacionadas con nuestra tierra.

Ya había compuesto los valses del “Danubio”, “Nilo”, “Rhin”, “Sena” y el “De los mares”, cuando escribió su “Álbum de Valses” (“Bon Ton”, “De las sombras”, “Del ensueño”, “Del Yumuri” (dedicado al río cubano que hace curiosos meandros en la cubana Matanzas) el “Del Ebro” y el “De las flores”.

Muchos poetas y escritores le han cantado al Ebro y algunos músicos han pasado al pentagrama su inspiración. Espero haber contribuido a que, alguna de esas cosas hayan sido más conocidas durante la Expo.

¡Lástima que algunas “mentes pensantes y expertas” no hayan tenido la idea de poder ofrecer en Ranillas un conjunto de varias de esas “piezas maestras” (y las califico así por el mero hecho de estar dedicadas al Ebro), que bien pudieran contenerse en un simple disco. Tiempo habrá.

Repito mi agradecimiento al Sr. Cronista y su eficiente equipo de colaboradores, por haberme permitido estar en esta CRÓNICA DE LA EXPO.

Publicado en Crónicas ciudadanas

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