El gigante de agua coreano: Una entrañable alegoría del siglo XXI
14 de Septiembre de 2008 por Domingo Buesa
Miguel Aznar nos envía su último artículo para la Crónica Oficial de la Expo, en el que nos explica detalladamente los contenidos del pabellón de Corea:
Quiero despedirme de estas crónicas, con este personaje de la película de dibujos animados que se ha venido proyectando en el pabellón de Corea, con gran éxito, y que para nada tiene que envidiar en contenido, realización, realismo y moraleja a otros pabellones con proyecciones en 3D. Es junto a Japón la única que podría competir contra El Hombre Vertiente” en un certamen sobre “Agua y Desarrollo Sostenible”.
Han sabido crear un entrañable personaje de leyenda para nuestra expo en Zaragoza, con una trama cuyo eje central, es el impacto de la actividad humana sobre el inestable equilibrio sobre los ecosistemas y el clima. Es un documental de ficción si se quiere, que pretende despertar la conciencia del espectador, enganchándolo a las andanzas del personaje principal, un Gigante de Agua de apariencia tranquila, bonachona y dispuesto a ayudar en cualquier situación crítica donde sea necesaria el uso del agua.
El espectador se ve ora volando, ora sumergiéndose junto a un par de pájaros que siguen al gigante en su actividad por maravillosos paisajes de verdor y frescura, que juegan, disfrutan e incluso hay alguna escena en la que se muestran un profundo cariño y amor entre ellos. El gigante ayuda en lo que puede, así, hasta ayuda a apagar incendios, y es muy admirado por los habitantes de los lugares donde pasa.
Tras los primeros minutos nos catapulta a un mundo de inusual actividad industrial, con grandes emanaciones contaminantes, que progresivamente envuelven a nuestros personajes y a los visitantes en una atmosfera agobiante cada vez mas seca y corrosiva. Es impactante como nuestro personaje es envuelto y la sensación que trasmite una terrible sensación de asfixia, angustia y opresión, que seguro llega a la conciencia tanto de los viejos como de los jóvenes. Se ve como progresivamente desaparece todo signo de vida, plantas animales, las nubes se vuelven rojizas y el viento arrastra solo polvo. El agua desaparece de todos sitios, salvo nuestro Gigante que sigue buscando un lugar donde poder vivir. En sus idas y venidas por paisajes desérticos, ocurre un hecho que seguro, no dejara insensible a nadie, incluso a los duros de corazón.
Se encuentra con nuestro pájaro, ya algo decrépito con su plumaje sucio y descuidado. En el suelo yace un moribundo potrillo, al cual, nuestro pájaro levanta la cabeza hacia el Gigante de agua. Nuestro personaje en un alarde de solidaridad, le da el agua que necesita de una de sus manos, y a continuación se desparrama por el suelo, en una forma de inmolación sin fuego, que hace renacer un arroyo de vida en un paraje que antes era inhóspito. Las lágrimas del pájaro completan la crudeza de una escena, a la que el autor ha sabido dotar de un dramatismo capaz de llegar a los corazones mas insensibles, de una forma elegante inteligente y carente de violencia.
El creador de la historia ha sabido elegir los personajes adecuados, y engarzarlos en una trama, que da pie al espectador a pensar, a pesar de que el mensaje es claro, que nos ha querido transmitir en realidad. Cada cual seguro que sacará sus conclusiones y serán casi seguro diferentes, aunque la moraleja de que debemos ser respetuosos con el medioambiente nos impregnara a todos.
No siempre habrá un Gigante de Agua tan entrañable dispuesto a sacrificarse para que la vida continúe. Así que de nosotros depende, la Expo del Agua termina y cada cual deberá haber sacado sus conclusiones, y más, los responsables ( ¿o irresponsables? que alguna manera tienen el poder de hacer las cosas de una forma u otra.
Quiero despedirme de estas crónicas, con este personaje de la película de dibujos animados que se ha venido proyectando en el pabellón de Corea, con gran éxito, y que para nada tiene que envidiar en contenido, realización, realismo y moraleja a otros pabellones con proyecciones en 3D. Es junto a Japón la única que podría competir contra El Hombre Vertiente” en un certamen sobre “Agua y Desarrollo Sostenible”.
Han sabido crear un entrañable personaje de leyenda para nuestra expo en Zaragoza, con una trama cuyo eje central, es el impacto de la actividad humana sobre el inestable equilibrio sobre los ecosistemas y el clima. Es un documental de ficción si se quiere, que pretende despertar la conciencia del espectador, enganchándolo a las andanzas del personaje principal, un Gigante de Agua de apariencia tranquila, bonachona y dispuesto a ayudar en cualquier situación crítica donde sea necesaria el uso del agua.
El espectador se ve ora volando, ora sumergiéndose junto a un par de pájaros que siguen al gigante en su actividad por maravillosos paisajes de verdor y frescura, que juegan, disfrutan e incluso hay alguna escena en la que se muestran un profundo cariño y amor entre ellos. El gigante ayuda en lo que puede, así, hasta ayuda a apagar incendios, y es muy admirado por los habitantes de los lugares donde pasa.
Tras los primeros minutos nos catapulta a un mundo de inusual actividad industrial, con grandes emanaciones contaminantes, que progresivamente envuelven a nuestros personajes y a los visitantes en una atmosfera agobiante cada vez mas seca y corrosiva. Es impactante como nuestro personaje es envuelto y la sensación que trasmite una terrible sensación de asfixia, angustia y opresión, que seguro llega a la conciencia tanto de los viejos como de los jóvenes. Se ve como progresivamente desaparece todo signo de vida, plantas animales, las nubes se vuelven rojizas y el viento arrastra solo polvo. El agua desaparece de todos sitios, salvo nuestro Gigante que sigue buscando un lugar donde poder vivir. En sus idas y venidas por paisajes desérticos, ocurre un hecho que seguro, no dejara insensible a nadie, incluso a los duros de corazón.
Se encuentra con nuestro pájaro, ya algo decrépito con su plumaje sucio y descuidado. En el suelo yace un moribundo potrillo, al cual, nuestro pájaro levanta la cabeza hacia el Gigante de agua. Nuestro personaje en un alarde de solidaridad, le da el agua que necesita de una de sus manos, y a continuación se desparrama por el suelo, en una forma de inmolación sin fuego, que hace renacer un arroyo de vida en un paraje que antes era inhóspito. Las lágrimas del pájaro completan la crudeza de una escena, a la que el autor ha sabido dotar de un dramatismo capaz de llegar a los corazones mas insensibles, de una forma elegante inteligente y carente de violencia.
El creador de la historia ha sabido elegir los personajes adecuados, y engarzarlos en una trama, que da pie al espectador a pensar, a pesar de que el mensaje es claro, que nos ha querido transmitir en realidad. Cada cual seguro que sacará sus conclusiones y serán casi seguro diferentes, aunque la moraleja de que debemos ser respetuosos con el medioambiente nos impregnara a todos.
No siempre habrá un Gigante de Agua tan entrañable dispuesto a sacrificarse para que la vida continúe. Así que de nosotros depende, la Expo del Agua termina y cada cual deberá haber sacado sus conclusiones, y más, los responsables ( ¿o irresponsables? que alguna manera tienen el poder de hacer las cosas de una forma u otra.
Publicado en El Cronista al día


