Mariano Faci nos remite este artículo referente al concierto, anunciado para el próximo domingo, con el que Navarra homenejará a Zaragoza:Publicó el martes el Heraldo un artículo titulado “Sarasate y la Expo”. Dije allí que en el programa anunciado para el próximo domingo, en el concierto con el que Navarra homenajea a Zaragoza, pensaba que podían faltar algunas piezas; entre otras, el “Himno de Navarra a la Virgen del Pilar”, con letra de Tomás Luis de Azcárate Pardo y música de Estanislao Luna:
Creo que no puede privarse a navarros y aragoneses de tener la oportunidad de escuchar esta pieza, cuya letra dice:
Estrella de los mares,
radiante de hermosura,
que atraes a las gentes
al pie de tu Pilar.
Envía a los navarros
destellos de ventura,
porque en Navarra tienes
inconmovible altar.
Haz que en Navarra
la fe no falte,
que es rico esmalte
de su blasón.
Donde contemplas
entre eslabones
los corazones
que tuyos son.
Los montes de Navarra
se pierden en el cielo.
Las aguas de sus ríos
corriendo van al mar.
Y el pueblo, de quien eres
su más dulce consuelo,
por natural impulso
se acerca a tu Pilar.
Pilar bendito,
donde María,
cual Reina, ansía
al pueblo oír.
Navarra busca
tu sombra amada;
y a ti abrazada
quiere vivir.
La Reina de Navarra,
que de su amor en prenda,
fundó en obsequio tuyo
la Orden del Pilar,
Nos dio un Pilar de esmalte
con aúrea leyenda
que “A Tí me arrimo”, dice,
y a tí nos ves llegar.
Navarra, al verte,
de amor palpita,
de tu bendita
columna al pie.
Oye, benigna,
Madre clemente,
el himno ardiente
de nuestra fe.
He de dejar constancia de que la grabación es “casera” y fue realizada en el “Coreto” del Pilar. Seguro que algunos se acuerdan de aquella tienda de pianos e instrumentos que había en la calle de Santa Isabel (Casa Luna). Pues esa era la del autor de este Himno.
¡Ah! Que no se me olvide. ¡Felicidades al pabellón de Navarra! Eso de haber tenido UN MILLÓN de visitas no es moco de pavo…Supone una media de más de 1.350 visitantes por día. ¡Enhorabuena a quien corresponda!
Me parece muy bien que Mari Carmen Núñez y su marido quieran ir al Valle de Roncal, aquel del que Salvador Ruiz de Luna dijo: “Del jardín español, de flores sin igual, tiene, entre bellas rosas, la más hermosa, que es el Roncal”.
Y, como escribió Eusebio Blasco, para la célebre jota de Joaquín Larregla: “Si se hunde el mundo, que se hunda… Navarra, siempre p’alante”.
El Departamento de Prensa del Gobierno de Navarra nos envía la siguiente noticia sobre la visita 1.000.000 a su pabellón en la Expo:La zaragozana Mari Carmen Núñez, de 38 años, ha sido la visitante número un millón del Pabellón de Navarra. La agraciada ha recibido de premio un diploma acreditativo y un vale canjeable por cuatro noches de estancia para dos personas en un alojamiento turístico de Navarra distinguido con la Q de calidad turística.
Mari Carmen ha llegado pasadas las once de la mañana al Pabellón de Navarra acompañada de su marido, Carlos Enrique Castroviejo, y su hija menor, Celeste. Era la tercera vez que visitaban la Expo, pero la primera que acudían al Pabellón de Navarra. A su llegada, han sido recibidos por la directora del Pabellón de Navarra, Rosa Mary Ibáñez, y el director general de Turismo, Carlos Erce, quienes, tras explicar el pabellón, han hecho entrega a la familia del diploma acreditativo, un vale canjeable por cuatro noches de estancia para dos personas en un alojamiento turístico de Navarra distinguido con la Q de calidad y varios obsequios turísticos como una guía de alojamientos y el libro “Navarra a la carta”, que recoge información relativa a la gastronomía y a la oferta turística de la Comunidad Foral.
Tras la entrega de los obsequios, la familia agraciada ha manifestado que “ha sido una sorpresa muy grata”. “Al principio pensábamos que nos paraban para un reportaje o una encuesta”, han afirmado. Asimismo, han mostrado su intención de visitar el Valle del Roncal. “A mí el Pirineo navarro me encanta. Los bosques son muy especiales”, ha comentado Carlos Enrique.
Francisco Moros nos envía esta crónica en la que nos ofrece las posibilidades que tienen los Voluntarios para la Expo, la “Nueva Marea Azul”:Durante los últimos días, están comenzando a aparecer en diversos medios de comunicación, comentarios acerca de la posible continuidad del equipo de Voluntarios de Expo Zaragoza 2008. Desde mi visión de Voluntario anónimo, es muy satisfactorio ver reconocida la actividad que hemos venido realizando en los últimos meses, en algunos casos, o en los últimos largos y entrañables cuatro años, como en otros casos y el mío propio.
Lo malo del caso, es que, en ocasiones, lo comentado incluye cierto oportunismo y un afán de mantener un equipo que da buena imagen, para hacer “lo que sea”. En la presentación oficial del Voluntariado Expo, a mediados de 2006, nuestro Alcalde, el Sr. Belloch, a quien nunca ha faltado un gesto amable para los Voluntarios, cosa que es de reconocer y valorar, afirmaba que “los Voluntarios no van a ser los chicos de los recados”, como así ha sido posteriormente en todas las actividades Expo, de las que tengo noticia.
En el caso de apostar por la creación de un equipo de Voluntariado, que no genere conflicto de competencias con organizaciones ya existentes, tengan o no carácter profesional, su actividad debería estar enfocada a realizar aquellas acciones que puedan aportar algún valor a la ciudad, su buena imagen y/o su proyección social, a nivel nacional o internacional y que requieran la participación de personal motivado, formado, competente y difícilmente “contratable”.
Para bien o para mal, la creación de este equipo requiere, al menos, dos componentes fundamentales: el compromiso de los ciudadanos y, para ello, el compromiso de las Instituciones que aporten un enfoque de actividad motivador, y los recursos necesarios, humanos y materiales, para el desarrollo de las actividades. Sería lamentable acabar “mendigando” recursos, como ocurre en el caso de colectivos que trabajan en ciudades vecinas, surgidos tras eventos deportivos internacionales.
De cualquier modo considero injusto el hecho de que no se está contando con la opinión del principal protagonista: el Voluntario. En la era de las encuestas y las Sigmas y las desviaciones estándar, ¿quién sabe cuántos Voluntarios desean continuar su actividad?, ¿qué han sentido?, ¿qué necesitarían para continuar?, ¿les basta con personarse en la Plaza del Pilar para acompañar a Guillermo?
En este momento, existe algún grupo de Voluntarios que, desde hace tiempo, se están interesando por estas cuestiones y trabajan en el embrión de lo que puede ser una asociación de Voluntarios Expo2008 (porque en nuestro corazón, nunca seremos exVoluntarios), que trabaje por y para nuestra ciudad. Desde la incansable Ester, con sus recordatorios preExpo y Congresos Extraoficiales, el blog impagable de Eloy, el posterior de Mª José, el ánimo de Mª Paz, y tantos otros. Ha sido mucho el trabajo realizado y el que sabemos que está por venir.
Invito a quien corresponda, Sr. Belloch, con todo mi respeto, a preguntarles a ellos, a los Voluntarios, acerca de lo que piensan y de lo que están dispuestos a seguir dando a cambio de nada. Quedamos a su entera disposición.
Mariano Faci nos envía esta crónica sobre la historia de la famosa zarzuela “Gigantes y Cabezudos”, libreto de Miguel Echegaray y Eizaguirre y música de Manuel Fernández Caballero:España y Estados Unidos habían suscrito en julio de 1898 el Tratado de París, mediante el que Cuba pasaba a ser de soberanía americana.
Aquella noticia, y el regreso de los soldados españoles de la batalla de Santiago de Cuba, debió de inspirar a Miguel Echegaray y Eizaguirre a escribir un libro de zarzuela a la que pondría música el maestro Fernández Caballero.
Cualquier aragonés ejerciente, aunque no le guste la zarzuela, ha oído hablar de “Gigantes y Cabezudos”, pues así llamaron a la obra.
El murciano Manuel Fernández Caballero, a sus sesenta y cuatro años de edad, y con serios problemas de vista (al año siguiente y en 1902 fue operado de cataratas por el Dr. Mansilla), dictó la música a su hijo Mario y a José Serrano, autor del Himno a Valencia, que debutó en Madrid como autor en 1900, con la zarzuela “El Motete”, de cuya letra eran autores los hermanos Álvarez Quintero. De Serrano son también “Los de Aragón”, “La reja de la Dolores” y “La Dolorosa”.
El maestro Caballero hizo la música pensando en la artista que iba a interpretar el papel principal de la obra, que no era otra que la tiple-contralto riojana LUCRECIA ARANA, segunda esposa del escultor Mariano Benlliure.
“Gigantes y Cabezudos” es una obra en la que el tenor y el coro de hombres sólo tienen una parte (quizás la más conocida) que es el famoso CORO DE REPATRIADOS.
Se desarrolla en Zaragoza y comienza en la plaza del Mercado (aún no estaba edificado el ya más que centenario Mercado Central) con la riña entre las vendedoras.
La más peleona, la Antonia, esposa de Timoteo, guardia municipal que llega anunciándoles la decisión del alcalde de aumentarles los impuestos.
Las aguerridas zaragozanas crean una comisión para plantarle cara al primer munícipe, encabezada por Pilar, una joven moza que trabaja en la carnecería del Tío Isidro, que espera ansiosa la llegada de alguna carta de su amado Jesús, combatiente en Cuba.
Y Pilar se va a ver al alcalde, no sin que antes le den las oportunas “instrucciones”:
Es célebre también la parte en la que Pilar cuenta y canta lo que ocurriría… si las mujeres mandasen.
Al fin la carta llega. “De un monte en la falda, y a orillas de un río, te escribo en la espalda de un amigo mío…”. Así comienza el texto de la misiva. Pero Pilar no sabe leer y tienen que decirle el contenido de las cuatro “caras llenas” de esa misiva que ha tardado más de un año en llegar…
Llegados a este punto dispensarán la calidad de la siguiente grabación de esta “romanza de la carta”, pero es imposible prescindir de ella, ya que se trata del registro hecho por la propia Lucrecia Arana.
Pilar, representando a sus compañeras, sale camino del Ayuntamiento, consiguiendo la solidaridad del guardia, que, lanzando su espada al suelo, deja su puesto para unirse a las mujeres.
Cambia por completo la decoración, representando la escena el puente de piedra de Zaragoza, por el que llegan un grupo de combatientes aragoneses, entre los que se encuentran Jesús y su amigo Vicente.
Es entonces cuando cantan el famosísimo Coro de repatriados:
Hay que señalar que la zarzuela tiene tres decorados. El primero, el ya citado de la plaza del Mercado, el del Puente y un tercero para la parte final que representa la plaza del Pilar, con la puerta del templo al fondo. Pues bien. La segunda escenografía se utiliza únicamente en ese número del Coro de repatriados.
Un gracioso sargento andaluz, también enamorado de Pilar, engaña a ésta diciéndole que ha tenido noticias de su Jesús y que se ha casado. Lo mismo le ha dicho antes al mozo recién llegado.
Pero es el día del Pilar y la fiesta está en la calle. Un grupo de chicos y grandes han venido desde Calatorao, en la perrera. Salen los Gigantes y los Cabezudos y llega el momento álgido, en el que Pilar canta esa jota que creo que todos conocemos, aquella que dice:
“Grandes para los reveses
Luchando, tercos y rudos
somos los aragoneses
Gigantes y Cabezudos”
Por la tarde, como era la costumbre de la época, sale la procesión y es entonces cuando la protagonista canta una de las piezas más bonitas, en mi opinión, de toda la zarzuela: la Salve.
Mientras la gente discurre respetuosa en el cortejo, los mozos recién llegados siguen cantando su Coro. Pilar, a quien ya le había parecido oír la tos de Jesús dentro del Pilar, y que en ese momento se lamenta de no tenerlo a su lado, reconoce enseguida la voz del mozo de Ricla y ambos se abrazan, finalizando la obra con un buen número musical.
“Gigantes y Cabezudos” se estrenó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el 29 de noviembre de 1898 con Lucrecia Arana en el papel de Pilar. Poco antes de la media noche de ese mismo día el Heraldo recibía una reseña de su corresponsal en la que daba cuenta del estreno.
La obra gustó, pero lo que más impactó en el público de la Villa y Corte fue la decoración que había realizado el famoso madrileño Luis Muriel, que tuvo que salir ocho veces a saludar. Copió los Gigantes y los Cabezudos de Zaragoza y cuidó todos los detalles; incluido el buen orden de la procesión. Fue un éxito. Cabe señalar que en la puesta en escena se gastaron doce mil duros de la época…
Tardó en llegar a Zaragoza, pues la empresa Solalinde ya la había puesto en otros teatros, como el Calderón de Valladolid, por ejemplo.
El estreno en nuestra ciudad tuvo lugar el lunes, 3 de julio de 1890, en el Teatro Pignatelli, que se encontraba en el actual Paseo de la Independencia. El “Coro de repatriados” se repitió TRES VECES…
La decoración era la misma de Madrid, aunque no los cantantes; pues la señora López Piriz fue la que interpretó el papel de Pilar.
Quede aquí constancia de esta magnífica obra, en la que también se canta al Ebro… Y, como acompañamiento, las imágenes de Lucrecia Arana y de Luis Muriel.